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8 tipos de malware y cómo protegerte

Virus, troyanos, gusanos, spyware, ransomware... Utilizamos muchos nombres diferentes para hablar de amenazas informáticas, pero no todos significan lo mismo. Conocer cómo funcionan te ayudará a reconocer sus riesgos y, sobre todo, a prevenirlos.

8 tipos de malware y cómo protegerte

Software y malware: ¿cuál es la diferencia?

Software es cualquier conjunto de programas o instrucciones diseñados para realizar una función en un dispositivo. El navegador que utilizas para entrar en Internet, un videojuego, una aplicación de mensajería o una calculadora son ejemplos de software.

Malware procede de malicious software, es decir, software malicioso. Es software creado o utilizado con la intención de realizar acciones perjudiciales, no autorizadas o abusivas sobre un dispositivo, sus datos o sus usuarios.

Un ejemplo sencillo: una aplicación que guarda tus notas es software. Una aplicación que aparenta guardar tus notas pero, a escondidas, roba tus contraseñas y las envía a un atacante es malware.

¿Para qué se utiliza el malware?

No todo el malware persigue el mismo objetivo. Dependiendo del ataque, puede utilizarse para:

  • Dañar archivos, programas o incluso impedir el funcionamiento normal de un equipo.
  • Ralentizar o consumir los recursos del dispositivo.
  • Robar contraseñas, documentos, información personal o datos bancarios.
  • Obtener dinero mediante fraude, extorsión o secuestro de información.
  • Incorporar el dispositivo a una botnet para utilizarlo junto a miles de equipos infectados.
  • Espiar la actividad del usuario.
  • Utilizar cuentas o información robada para suplantar identidades y realizar nuevos ataques de phishing.
  • Mantener acceso oculto al sistema para utilizarlo posteriormente.

Los 8 tipos de malware que debes conocer

1. Virus

Un virus informático es código malicioso diseñado para infectar archivos o sistemas y ejecutar acciones no deseadas. Una característica tradicional de los virus es que se adhieren a otros archivos o programas y pueden propagarse cuando estos se ejecutan.

Su comportamiento depende completamente de cómo haya sido programado. Puede modificar o eliminar información, alterar el funcionamiento del sistema o servir como punto de partida para otras acciones maliciosas.

La activación tampoco tiene por qué ocurrir inmediatamente. Algunos se ejecutan cuando el usuario abre un archivo infectado, mientras que otros pueden depender de determinadas condiciones o eventos definidos por quien los creó.

2. Troyano

El nombre procede del famoso caballo de Troya. Según el relato clásico, los soldados consiguieron entrar en la ciudad ocultándose dentro de un enorme caballo que aparentemente era un regalo.

Un troyano utiliza una idea parecida: el malware se presenta como algo legítimo o atractivo para conseguir que el propio usuario lo ejecute. Puede hacerse pasar por un programa, un juego, un documento, una actualización o cualquier otro archivo aparentemente normal.

Una vez ejecutado puede realizar acciones muy diferentes: robar información, descargar otros componentes maliciosos o facilitar acceso no autorizado al sistema.

3. Gusano

Un gusano es malware diseñado especialmente para propagarse. Una vez consigue infectar un sistema, puede intentar replicarse y alcanzar otros dispositivos sin necesitar necesariamente que el usuario copie manualmente el archivo.

Esta capacidad de propagación puede hacer que una infección crezca rápidamente dentro de una red. Algunos gusanos aprovechan vulnerabilidades o servicios accesibles para desplazarse de un equipo a otro.

Además de propagarse, un gusano puede incorporar otras funciones maliciosas. Por eso el problema no es únicamente el consumo de recursos provocado por su replicación, sino también lo que pueda ejecutar en los sistemas infectados.

4. Adware

El adware muestra publicidad de manera no deseada y, en sus variantes más agresivas, puede llenar el dispositivo de ventanas emergentes, modificar el navegador o redirigir al usuario hacia determinadas páginas.

No todo software financiado mediante publicidad es malware. El problema aparece cuando esa publicidad se introduce de manera abusiva, engañosa o sin un consentimiento adecuado.

Además de resultar molesto, un adware malicioso puede intentar conducir al usuario hacia páginas peligrosas o instalarse junto a otros componentes. En algunos casos puede coexistir con funciones de seguimiento o spyware.

5. Spyware

El spyware está diseñado para espiar y recopilar información del usuario sin su conocimiento o autorización.

Un ejemplo conocido es el keylogger, capaz de registrar las teclas que pulsamos. Esto podría permitir capturar información escrita por la víctima, incluyendo mensajes, búsquedas o credenciales.

Pero el espionaje puede ir mucho más allá. Dependiendo del malware y de los permisos obtenidos, puede recopilar información del sistema, actividad de navegación, archivos u otros datos disponibles en el dispositivo.

6. Scareware

Scareware podría traducirse como software que intenta asustarte. Su objetivo es provocar miedo o urgencia para conseguir que tomes una decisión sin pensar.

Puede mostrar mensajes asegurando que tu dispositivo está gravemente infectado, que has cometido una actividad ilegal o que debes pagar inmediatamente para evitar determinadas consecuencias.

Una variante de este engaño puede utilizar acusaciones especialmente graves precisamente porque generan miedo. Que una pantalla diga que la policía ha bloqueado tu ordenador o que has accedido a contenido ilegal no significa que esa afirmación sea real.

El miedo forma parte del ataque

Los atacantes quieren que reacciones antes de comprobar lo que está ocurriendo. No pagues, no llames a números mostrados por una alerta sospechosa y no instales programas que una ventana inesperada te diga que necesitas.

7. Ransomware

El ransomware es uno de los tipos de malware más destructivos. Su objetivo habitual es impedir que puedas acceder a tus datos, normalmente mediante cifrado, y exigir después un rescate para intentar recuperarlos.

Para una persona puede significar perder fotografías, documentos y archivos importantes. Para una empresa puede detener servicios completos y afectar a enormes cantidades de información.

Pagar el rescate no garantiza que los atacantes proporcionen una recuperación funcional. Además, el sistema puede seguir comprometido y la organización todavía tendrá que determinar cómo entraron los atacantes, qué hicieron y si mantienen algún mecanismo de acceso.

Una copia de seguridad puede marcar la diferencia

Mantener copias de seguridad independientes y verificadas permite recuperar información sin depender de la promesa de un atacante. Una copia conectada permanentemente al mismo sistema también puede resultar afectada, por lo que la estrategia de backup debe estar correctamente diseñada.

8. Rootkit

Un rootkit está diseñado para facilitar acceso privilegiado o mantener la presencia de un atacante en un sistema intentando permanecer oculto.

Puede modificar o interferir con componentes del sistema para dificultar que el usuario o determinadas herramientas de seguridad detecten la actividad maliciosa. Dependiendo del tipo de rootkit, puede operar en diferentes niveles del sistema.

Por eso puede utilizarse como mecanismo de persistencia: aunque el ataque inicial ya haya ocurrido, el atacante intenta conservar una forma de regresar o seguir controlando determinadas funciones del dispositivo.

Cómo prevenir una infección

Un antivirus es una capa importante de protección, pero no puede sustituir un uso responsable del dispositivo y de Internet.

¿Cómo ayuda un antivirus?

Los antivirus tradicionales comparan archivos y comportamientos con información sobre amenazas conocidas. Una de sus técnicas consiste en utilizar firmas: patrones que permiten identificar malware previamente analizado.

Las soluciones modernas también utilizan análisis heurístico, comportamiento y otras técnicas para detectar amenazas que todavía no coinciden exactamente con una firma conocida.

Por eso es importante mantener las herramientas de seguridad actualizadas. Aun así, ningún antivirus puede garantizar que detectará absolutamente todas las amenazas.

Tus hábitos son una de las mejores defensas

  • Descarga programas desde las páginas oficiales o tiendas de aplicaciones de confianza.
  • Evita ejecutar archivos inesperados recibidos por correo, mensajería o redes sociales.
  • No pulses enlaces sospechosos simplemente porque parecen interesantes o urgentes.
  • Si necesitas entrar en un servicio, accede desde su página o aplicación oficial en lugar de utilizar un enlace dudoso.
  • Mantén actualizado el sistema operativo, navegador y aplicaciones.
  • Utiliza contraseñas diferentes y activa MFA siempre que esté disponible.
  • No ignores las advertencias del navegador o de las herramientas de seguridad.
  • Mantén copias de seguridad de la información que no puedas permitirte perder.
La copia de seguridad es tu última línea de defensa

La prevención reduce enormemente el riesgo, pero ningún sistema es infalible. Si fotografías, documentos o información importante solo existen en un dispositivo, una infección, avería o error puede hacer que desaparezcan. Mantener copias de seguridad te permite recuperarte incluso cuando la prevención ha fallado.

Herramientas y servicios de seguridad

Además de las protecciones integradas en los sistemas operativos y los antivirus, existen servicios que permiten analizar archivos, direcciones web y otros indicadores antes de interactuar con ellos. Estas herramientas pueden aportar información adicional, pero ningún resultado debe interpretarse como una garantía absoluta de seguridad.

La mejor protección empieza antes de la infección

Conocer los diferentes tipos de malware ayuda a entender que no todas las amenazas funcionan igual. Mantener tus dispositivos actualizados, utilizar herramientas de seguridad, desconfiar de archivos y enlaces inesperados y conservar copias de seguridad reduce considerablemente el riesgo y, sobre todo, limita las consecuencias si algo consigue superar tus defensas.

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Los 8 tipos explicados en vídeo

En este vídeo repasamos los principales tipos de malware, cómo pueden afectar a un dispositivo y diferentes medidas que puedes aplicar para protegerte.

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